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Homenajes

Rendidos ante Manuel Alexandre

El actor Manuel Alexandre recibe la medalla de Alfonso X El Sabio

Goya honorífico en 2003, premio a toda una vida de la Unión de Actores, premio de la Crítica... el actor Manuel Alexandre (Madrid, 1917) ha sumado ahora a su larga lista de reconocimientos, la más alta condecoración que concede el Estado Español, la medalla de Alfonso X El Sabio que le fue entregada por el propio presidente José Luis Rodríguez Zapatero, en un acto sumamente emotivo, celebrado en el Palacio de La Moncloa, el pasado 26 de marzo.

Manuel Alexandre recibió emocionado la condecoración
de manos del presidente del Gobierno.
Jorge Bosso, José Luis Rodríguez
Zapatero y Juan Antonio Hormigón.

Flanqueado por dignatarios políticos tales como el presidente del Gobierno español, y los entonces ministros de Cultura y de Educación, cruzado por una banda honorífica que resaltaba su escueta pero elegante figura, con los ojos inundados de lágrimas y voz emocionada, nuestro entrañable Manuel, dijo con tanta humildad como él sólo puede irradiar: “No sé qué deciros, con las palmas que me habéis ofrecido me conformo. Estimo mucho la amistad y ver que tengo tantos amigos delante me deja sin habla”.

Está claro que era algo sumamente difícil poder pronunciar palabra después de escuchar la prolongada ovación de una audiencia puesta en pie en honor del actor, Manuel Alexandre. Una audiencia que, además de los más altos dignatarios del gobierno español como rendidos admiradores, contaba a sus amigos más íntimos y a lo más representativo de todo el espectro del mundo del espectáculo al que Manuel dedicó la mayor parte de su vida nonagenaria. Personalidades del teatro, el cine, la televisión, con los representantes de instituciones artísticas y casi todas las organizaciones profesionales que constituyen el sector. Un mérito no sólo atribuible al atractivo de la cálida y entrañable personalidad del condecorado sino también a los organizadores de este acto que supieron reunir a sus amigos, compañeros de tertulias, de trabajo, junto con los más granados representantes del ambiente artístico para rendir homenaje a Manuel Alexandre en el palacio de gobierno.

Por eso, es plenamente justificable que un Manolo conmovido agradeciera añadiendo: “Quisiera saber el nombre de cada uno de vosotros para no olvidarme el resto de mi vida; no sólo tenéis aquí a un amigo, sino a un hermano, contad conmigo para lo que queráis, sea lo que sea”.

Manuel Alexandre es un rostro imprescindible de la cinematografía española del siglo XX. Su segundo papel en la gran pantalla en Bienvenido Mr. Marshall (de Luis García Berlanga, 1952), le abrió las puertas al resto de grandes clásicos del cine nacional: Muerte de un ciclista (1955), Calle Mayor, Calabuch (1956), Plácido y Atraco a las tres (1963), El verdugo (1964), Tamaño natural (1974), El año de las luces (1986) y Amanece, que no es poco (1989) son algunas de las películas en las que ha participado. Sin olvidar al célebre Don Matías de la serie “Parchís”, que aún hoy recordamos como al bondadoso e irreducible maestro que todos hubiéramos deseado tener.

Así tal cual como se refleja en las palabras del propio presidente de Gobierno español:

“Como en un teatro, como en el cine, mi querido Manuel Alexandre, te tengo en mi agradecida memoria de ciudadano que ama el teatro, que ama el cine y que ama la capacidad humana de crear, de convertir en reino de la libertad lo que tanto se presenta como una cadena inamovible. Nos has hecho reír, emocionarnos, sentir la tristeza del que sufre, conmovernos con quienes parecen no ser nada. Les has dado voz y alma a quiénes viéndose, quizás han aceptado con sorpresa y felicidad que tienen todo el derecho de expresar esa voz y esa alma”.

En el homenaje se proyectó un documental sobre la larga trayectoria artística de Alexandre, más de sesenta años, en los que el actor ha participado en casi 200 películas, a las que hay que sumar obras de teatro y televisión.

José Luis Rodríguez Zapatero también añadió que todos los españoles sienten por Alexandre un cariño especial, espontáneo, natural, ése que sólo se siente cuando se está ante un gran hombre, ante una persona y un artista excepcional. Así, para Rodríguez Zapatero el arte de la actuación es también el arte de lo posible, del ensayo, de la prueba, del riesgo y “la posibilidad infinita de cambiar lo que podría parecer inevitable”.

Esta Medalla de Alfonso X el Sabio, concedida a figuras que destacan en el terreno cultural o educativo, se otorgó a uno de nuestros mejores intérpretes. “Para mí, el mejor”, subrayó el presidente.

El cine español, del que Alexandre representa uno de “sus símbolos” más queridos, está atravesando, como el cine de todo el mundo, un periodo “complicado, pero muy esperanzador”, como demuestran los Oscar de Hollywood a Javier Bardem y a Penélope Cruz, y el oso de oro del Festival de Berlín a La teta asustada, una coproducción hispano-peruana.

Esa es la manera en la que el cine español responde a la crisis: “con talento, con trabajo, con creatividad”, agregó Zapatero.


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