Inicio > enfoques (perfiles)

Perfiles

María Asquerino, la primera mujer libre en el mundo del teatro

B. C.

María Asquerino, 80 películas, incontables obras de teatro, series y un corazón… un corazón que no le cabe en el pecho. Me recibe en su casa con Rosa, su perrita, que tiene más curiosidad que celo y tenemos una distendida charla rememorando su historia, de la que sale esta entrevista y que terminó con una espontánea milonga, muy bien entonada, por cierto.

Actores.- ¿Qué es lo que la gente no sabe de María Asquerino como mujer?

María Asqueiro.- No lo sé, yo tengo una vida muy clara, me casé muy jovencita y me separé enseguida porque mi marido era un pelmazo: tenía mal genio y era insoportable… entonces no había divorcio, tuve que aguantar muchas cosas. Menos mal que se fue a Argentina y no sé nada de él.

A.- ¿Qué recuerdos tienes de tu primera vez?

MA.- Era una niña muy pequeña (se ríe). Soy de familia de teatro y lo he vivido así: Luego llegaron la TV y el cine, a mí ya no me ha sorprendido nada de lo que me han ofrecido ni de lo que yo he podido interpretar, porque estaba muy acostumbrada. Mi primera vez fue en el Teatro de la Comedia. Ahí debuté con Eloísa esta debajo del almendro junto con mi madre; también debutaba un muchachito, un gran amigo, un hombre y actor excepcional: Fernando Fernán Gómez, él me enseñó a actuar.

A.- En enero dijiste: “Me retiro, no puedo con mi alma”. ¿Nos vas a negar el privilegio de verte?

De cerca


Un capricho

Algún viaje, a América, que hace mucho que no voy. Me encanta viajar.

Un dolor

Cómo me organicé la vida, me he quedado sola, no tengo familia. Estoy con mi perra Rosita.

Una pasión

Hablar con la gente y tener amigos. Sin la amistad no se puede vivir, quererlos y que te quieran es de las mejores cosas que te pueden pasar. Hay que trabajárselo también.

Una esperanza

Que este país marche como es debido, yo amo a mi país.

MA.- Bueno, estoy cansada ya, estoy muy mayor. Soy muy fuerte, me he cuidado mucho, no bebo, ya no fumo, pero aun así son 86 años y, desde los once que trabajo, ya está bien.

A.- ¿No se te puede tentar con algún papelito?

MA.- No lo tengo claro, el teatro es muy duro… Bueno, a lo mejor en alguna película sí, este verano hice un papelito muy vistoso en un film que se llama Pagafantas, de Borja Cobeaga. Quizás vuelva a repetir con él, yo encantada.

A.- ¿Y tu relación con Antonio Gala?

MA.- Me compuso un soneto precioso entre Jimena y María, Anillos para una dama; me hubiera gustado hacerla como directora pero va a ser muy difícil, lo he intentado en un teatro oficial, no diré cual, pero me han dicho que no.

A.- Si hablamos de actualidad, ¿qué tal con Internet?

MA.- No tengo Internet, no me quiero complicar. A mí lo que me gusta es salir a la calle: me levanto, me arreglo, desayuno, cojo a mi perra y salgo, no me gusta quedarme encerrada en casa, sentada en un sillón. Hay que ir al cine, al teatro, salir con los amigos a tomar algo, relacionarse.

A.- ¿Qué es lo que te ha dado la vida que no te ha dado la actuación?

MA.- La vida, poco, y más para una mujer en la posguerra. Siempre he sabido buscarme la vida. No quise tener un señor que me solucionara la existencia y, a veces, pasamos hambre porque no había dinero. Pero he trabajado muchísimo, la vida fue dura para mí; en cambio, la actuación me ha dado muchas cosas bonitas: en el cine, el teatro…

A.- ¿A cuál de los personajes que has interpretado le tienes mas cariño?

MA.- A Doña Jimena, de Anillos para una dama: un personaje genial, con gran humor, con gran pena; al final, la metieron en un convento y se quedó sola, como me he quedado yo.

A.- No todo será malo... ¿qué momentos de felicidad recuerdas?

MA.- Personal y políticamente, las cosas están como a mí me gustan; en la vida he luchado y trabajado mucho, nadie me ha regalado nada... momentos de felicidad, por ejemplo, cuando hice mi primera película y mi primera obra de teatro.

A.- ¿Cómo vives el premio a toda una vida de la Unión de Actores?

MA.- Me emocioné muchísimo, casi no podía hablar; nunca me había pasado que mis queridos compañeros del alma estuvieran de pie, aplaudiéndome, dándome calor, cariño, amor… Fue impresionante, muy bonito, me emociona recordar algo tan hermoso.

A.- ¿Qué piensas de la formación actoral?

MA.- Me parece muy bien lo que ocurre ahora, cuando yo empezaba tenía que fiarme del director que había. Aprendí con mis padres y, por supuesto, con don Manuel González que me decía: “Niña, la voz al pecho”. Fue él quien me enseñó a hablar.

A.- Terele Pávez siempre te quiso preguntar: “¿Cómo puede ser que, comprando zapatos o pescadilla, tengas siempre una presencia tan contundente?”

MA.- (Se ríe) ¡Qué rica, qué gran y maravillosa actriz! Una actriz no tiene por qué estar ocultándose o llamando la atención y recitando a Calderón de la Barca en la pescadería, pero lo que sí debe hacer es sonreír. Hay que ser simpático y agradable, y no esconderse, esa época ya pasó. Yo no me he escondido, para eso estoy trabajando, para que me vean. Que me conozcan siempre me ha gustado.

(Paco Valladares al teléfono. Va a hacer una pregunta. María se ríe divertida y le grita al manos libres: ¡guapo! Paco Valladares dice: “Fue la primera mujer libre en el mundo del teatro. Le importó tres puñetas todo e hizo lo que le dio la real gana. Es una mujer que, aunque sea poliédrica, no tiene dobleces. María, a parte de mí... ¿de quién has estado realmente enamorada?”).

MA.- (Se lo piensa muy seria) De Fernando Fernán Gómez.

(A lo que Valladares responde: “de eso doy fe; ella se enamoró de la inteligencia, no de la belleza y eso es lo importante”).


© Unión de actores 2009